Pensamientos e ideas

Sacando conocimiento de mis experiencias ...y las de otros.

sábado, diciembre 16, 2006

El Estado del Bienestar

Los socialistas españoles se sienten muy satisfechos de ser poco menos que los artifices del "Estado del Bienestar". Bien, esto es una perfecta engañifa.

Veamos en que consiste el bienestar en realidad.

Bienestar es ...

... dar a un botón y tener luz en la habitación si es de noche.
... encender la estufa y no pasar frío en invierno.
... encender el aire acondicionado y no pasar calor en verano.
... abrir un grifo y que salga agua, sin tener que ir a buscarla al rio o la fuente.
... abrir el grifo de la ducha y que salga agua caliente.
... encender la radio y poder elegir entre música, noticias, etc.
... abrir la nevera y tenerla llena de alimentos variados y bien conservados.
... encender el gas o la vitrocerámica y calentar el desayuno.
... tener ropa cómoda, de la talla de uno, adecuada a la temperatura y el clima de cada momento; ropa asequible que podemos adquirir con facilidad.
... tener jabón para lavarse, de muchas clases, incluso jabones especializados: para los dientes, para afeitarse, para el cuerpo, para el pelo (champu), etc.
... tener una casa que nos cobija y nos protege a nosotros, nuestras familias y nuestros bienes, de las inclemencias del tiempo y los ladrones.
... salir a la calle y tener un vehículo en el que desplazarnos a donde necesitemos, con rápidez y a salvo de las inclemencias del tiempo.
... tener multitud de tiendas, con los más variados artículos, de las más variadas marcas, abarcando toda clase de necesidades.
... llevar un aparatito en el bolsillo con el que puedo hablar con quien necesite casi desde cualquier lugar.
... etc.

En definitiva, bienestar es tener cubiertas nuestras necesidades básicas y otras muchas.

Por otra parte, bienestar NO ES ...

... que el Estado limite nuestras opciones de elegir el tipo de asistencia médica que deseamos, mediante el robo del fruto de nuestro trabajo para financiar "su" deficiente servicio sanitario, al que nos deja abocados.
... que el Estado limite nuestas posibilidades de ahorro para la vejez, mediante el robo de una parte del fruto de nuestro trabajo para dárselo a los ancianos, a cambio de la vaga promesa de que robará a otros para pagarnos a nosotros cuando seamos viejos.
... que el Estado uniformice la educación de nuestros hijos, limitando nuestras opciones de elección de centro, tipo de educación, etc. y además lo haga utilizando, según su costumbre, una parte del fruto de nuestro trabajo que nos detrae bajo coacción.
... que el Estado cree mil y una trabas a quienes quieren aumentar la oferta de productos y servicios (nuevas empresas) para nosotros.
... que la Justicia del Estado (la única posible, lo cual es lógico) sea lenta e impredecible.
... etc.

En definitiva, podemos ver que realmente el bienestar viene dado por multitud de máquinas, aparatos, tecnologías, etc. y NO POR EL ESTADO.

Se pensará que todos estos adelantos, muchos de los cuales habrían sido un sueño para nuestros abuelos, son logros del ingenio, la inteligencia y la visión del ser humano. Y lo son, ciertamente, PERO el que todos estos adelantos, comodidades y FUENTES DE BIENESTAR estén al alcance de una MAYORÍA DE CIUDADANOS, no es tanto resultado de un gran esfuerzo científico y técnico, mucho menos aún de la intervención del Estado. El que dichas fuentes de bienestar estén a nuestro alcance es el resultado de EL LIBRE MERCADO, o dicho de otra forma, EL CAPITALISMO, que busca satisfacer toda clase de necesidades al menor precio posible, porque esa es la forma estándar de obtener beneficios en una economía de mercado.

Sin la economía de mercado muchos de tales adelantos jamás habrían visto la luz, o bien no habrían llegado a la inmensa mayoría de la población; para más señas, cualquier país comunista/socialista.

Por tanto, el tan cacareado "Estado del Bienestar" no es obra del Estado, el Gobierno o mucho menos los socialistas, es obra de la economía de mercado, del CAPITALISMO !!!

jueves, diciembre 14, 2006

Reacciones del Estado ante empresarios desaprensivos.

Ya sabemos que desgraciadamente hay gente desaprensiva y desconsiderada en todos los sectores, y el empresariado no iba a ser la excepción.

Ante un empresario que engaña a sus clientes, con perjuicio para éstos, el Estado actua de forma diferente según sea un Estado liberal o socialista:

El Estado liberal aplicará la Justicia con contundencia, imponiendo fuertes sanciones o incluso carcel al empresario que perjudique a sus clientes. Y lo más importante, no sólo por perjudicar a los clientes, sino porque su conducta deteriora el funcionamiento y la confianza del mejor sistema conocido para proporcionar bienestar: la economía de mercado. Este proceder va a favor de la libertad de los ciudadanos, sin menoscabo de la seguridad y la confianza imprescindibles para un buen funcionamiento del sistema.

Por contra, el Estado socialista aprovechará para desprestigiar la economía de mercado y a los empresarios, y con ello justificar el intervencionismo y el instrusismo, entendiéndose por esto último cuando el Estado se pone a prestar servicios que deberían ser competencia exclusiva del mercado y la libre elección de los ciudadanos (desde la Sanidad hasta la Educación, pasando por las residencias de ancianos). Este proceder restringe poco a poco la libertad de elección de los ciudadanos, llevando a una oferta de productos y servicios cada vez más pobre, bien por falta de competencia, bien por falta de eficiencia y calidad en los servicios cuya prestación usurpa el Estado a la iniciativa privada.

Si queremos libertad de elección y opciones de calidad, no debemos pedir que el Estado se inmiscuya, sino que castigue con dureza a los tramposos y embaucadores.

lunes, noviembre 27, 2006

Yo soy un trabajador ...

¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez eso de "yo soy un trabajador ..."?

Soy ... soy ... soy ..

No, lo siento, no estoy de acuerdo. Yo hace mucho que deje de decir aquello de "soy ingeniero". No, yo soy yo, un ser humano, una persona; eso es lo que somos todos y de lo que podemos estar seguros que seguiremos siendo hasta que nos metan al hoyo. En determinado momento estaré en el papel o la función de trabajador, o en la función de no trabajador, o la de empresario, o tendré título de ingeniero o de pocero, etc. pero todo ello son atributos, generalmente mudables, o cuyo significado puede variar notablemente con el tiempo (a ver que ingeniero sería capaz de revalidar el título veinte años despues de haberlo sacado).

Todas las etiquetas de "yo soy tal" o "tú eres cual", tienden a crear etiquetas permanentes en la conciencia de las personas, sobre sí mismos y sobre los demás; ideas que a menudo limitan en las mentes la posibilidad de "ser" otra cosa. En un mundo en cambio permanente y cada vez más rápido, ésto no sólo es incorrecto, sino dañino.

Sin embargo, no es raro ver a los representantes del poder político diciendo sandeces como ".. los trabajadores ...", o todavía peor, "la clase trabajadora", tendiendo con ello a mantener una conciencia de clase, de "casta", como diciéndole a la gente, de forma indirecta y subliminal: "tú perteneces a esta clase (se entiende que inferior), pero no te preocupes que yo voy a hacer algo por tí".

En un mundo como el actual, es preciso que la gente abandone el "yo soy" por el "yo sirvo para", o el "yo puedo trabajar de", teniendo muchas opciones para estas dos últimas. Es preciso que la gente se "desetiquete", tome conciencia de su versatilidad como ser humano, su capacidad para el cambio, la adaptación al mismo, y con ello su capacidad para salir adelante y progresar.

Dignidad, salario mínimo ... y paro.

Mucha gente considera indigno y una explotación el que se puedan pagar sueldos de, pongamos por caso, 400 € /mes, idea avalada por esa intromisión del Estado en las relaciones entre las personas llamada "salario mínimo".

Sin embargo, buena parte de esas mismas personas, sino todas, considerarán un "derecho" del "trabajador" en paro (curioso eso de ser "trabajador" cuando no se trabaja), cobrar un subsidio del Estado.

Esto no es raro si tenemos en cuenta que el Estado impide por ley obtener esos ingresos trabajando, es decir a cambio de algo, mientras que por otra parte entrega al individuo cantidades que detrae de otros bajo coacción.

Dado que el Estado tiende a erigirse como fuente de toda moralidad, no es raro que para mucha gente sea más digno recibir dinero de los demás a través del Estado sin dar nada a cambio, que obtener lo mismo, e incluso más, mediante su esfuerzo y su trabajo.

No es raro qué esto lo considere así más de un pícaro, pero que lo considere así gente "normal", no deja de ser una triste muestra de hasta que punto el socialismo tergiversa la moral de la gente, el concepto y el sentido de la dignidad, para apuntalar el Estado Intervencionista.

¿Se podrá hacer que la gente recobre la dignidad, pero la de verdad, no la de la falsa moral socialista?

jueves, noviembre 23, 2006

¿Formar ... o uniformizar?

El sistema educativo español actual, pretende formar ... o uniformizar?

Dar la misma educación a todos los alumnos, hasta los 16 años, con teóricamente los mismos niveles de exigencia, sin distinción de capacidades, intereses, vocaciones y otras circunstancias, es muy probable que no busque otra cosa sino uniformizar a la población.

En la práctica, la pretensión es tan absurda como pretender que todos los alumnos se vistiesen con la misma ropa, del mismo color, e incluso de la misma talla. Es evidente que a muchos no les gustará la ropa y la llevarán a disgusto o se pondrán otra cosa, y a otros, sincillamente, les quede grande o les quede pequeña.

Asi como las diferencias entre cuerpos y gustos requiren diferentes ropas, al menos diferentes tallas, la educación también ha de tener diferentes tallas, formas y colores. De lo contrario, no es de extrañar el evidente fracaso de la educación actual.

miércoles, noviembre 22, 2006

Solidaridad estudiantil.

Ya sabemos que uno de los "valores" en que incide el actual sistema educativo es la solidaridad con los desafortunados.

Los alumnos que aprueban todo en las evaluaciones son minoría comparados con los desafortunados que tienen suspensos. ¿No deberían los primeros solidarizarse con los últimos y suspender alguna que otra cosilla también? O mejor aún, ¿por qué los que aprueban y tienen puntos de sobra, no les dan unos pocos a los que suspenden para estar todos iguales?

Un disparate, ¿verdad?

¿Y por qué cuando se hagan mayores, los que ganen más dinero han de pagar servicios gratis a los que ganan menos, bajo la coacción del Estado?

domingo, noviembre 12, 2006

Vender lo mismo que la competencia cuando la temes

Si vendes un producto y de pronto aparece la competencia con otro que pega fuerte y te hace perder ventas, una posible forma de responder es conseguir el mismo producto y venderlo también. Después de todo, si la competencia lo vende con éxito, es porque eso quieren los consumidores ... si es que no conocen nada mejor.

En política podemos ver cómo está pasando lo mismo con el PP y los planteamientos progresistas.

El lema del PP en Cantabria para las proximas elecciones es "Progreso para todos". ¿Se ha vuelto progresista el PP de Cantabria?

El PP no ha hecho, ni hace, la más mínima intención de desmontar o desactivar toda la parafernalia de servicios sociales a cargo del ciudadano que se ha ido montando en las últimas décadas, bajo la presión electoral de la izquierda.

No sólo no ha hecho intención de desmontarlos, sino que el PP también se dedica a prometer servicios sociales diversos como parte de su argumentación de venta electoral.

El PP se ha metido a vender el mismo producto que su competencia: socialdemocracia cuando se trata del PSOE, e incluso nacionalismo cuando se trata de CiU.

Y equivoca el camino. Si el PP sigue derivando a una versión acobardada de partido socialdemócrata, tiene el desastre electoral servido; eso si además no le "crecen enanos" como los Ciudadanos por Cataluña, excelente muestra de hasta que punto va estando mucha gente hartita de ciertas cosas.

Espero que alguien en el PP tome el timón del liberalismo, que es lo que a este partido le corresponde representar, lo sepa presentar, lo sepa explicar y transmitir a los ciudadanos, desmarcandose clara y contundentemente, tanto de la socialdemocracia como la de la derecha reaccionaria, a cuyo campo trata el PSOE de enviar la imagen pública del PP.

Ante la ofensiva del "producto" "socialdemocracia" el PP no debe responder con una variante de la misma (que no será sino un producto aún peor que el original), sino con un "producto" muy superior: el liberalismo, y debe explicar a los ciudadanos qué es este nuevo "producto" y que el mismo no tiene, nada, absolutamente nada que ver, con aquel otro "producto" con el que los progresistas tratan de identificar al PP, llamado "derecha reaccionaria franquista". Debe explicar a los ciudadanos como con el liberalismo tendrán más libertad y con ella mejores servicios, mejor calidad de vida, más progreso real, que con el "progresismo" de la izquierda.

Yo soy muy demócrata y además estoy en contra de la economía de mercado ...

¿Cuantos socialistas y progresistas comulgan con este planteamiento? Sin duda muchos.

Aparte de dar evidentes muestras de no entender para nada lo que es el mercado (o hacerse los locos), no se dan cuenta de la contradicción en que están cayendo.

El mercado no es otra cosa que dar a los consumidores la opción de premiar con su dinero, con su compra, a los fabricantes que les ofrecen los productos y servicios que más y mejor les satisfacen, creando competencia entre los productores y consiguiendo con ello una mejora continua, en cantidad, calidad y precio, de los productos y servicios al alcance de la sociedad.

La democracia no es otra cosa que ofrecer a esos mismos consumidores la opción de premiar con su voto a los "fabricantes" de un par de servicios muy concretos: las leyes con las han de regirse y los medios para conseguir su cumplimiento (los tres poderes del Estado, para más señas).

¿Como se puede estar a favor de que los ciudadanos elijan libremente a quienes les suministran las leyes y su cumplimiento, y en cambio en contra de que elijan libremente a quienes han de suministrarles el resto de productos y servicios?

Es curioso, como ante una dificultad para conseguir "vender" electoralmente su oferta de leyes (normas, planes, etc.), los políticos "amplían su oferta", metiendose de lleno en el terreno del mercado, abusando del poder del Estado para, con el eufemismo de los "servicios sociales", imponer monopolios, o cuasi-monopolios, en temas como la educación o la sanidad, con el argumento de venta de que lo ofrece de modo "gratuito", lo cual es falso, ya que siempre lo cobran vía impuestos.

La intromisión del Estado en el mercado de productos y servicios no deja de ser una acción distorsionadora y una brutal competencia desleal que en nada beneficia a los ciudadanos, cuyas opciones de elegir se ven recortadas, al serles detraído mediante coacción el dinero que podrían dedicar a otras opciones de mayor interés para ellos.

Esta intromisión es una extensión del poder de los burócratas que va mucho más allá de lo que la ciudadanía debería tolerar, ya que es como dar la mano y que te cojan el brazo; si no decimos ¡basta! luego vendrá el hombro y finalmente extenderán su poder y recortarán nuestra libertad hasta donde les apetezca.

Por tanto ... ¿cómo se puede ser demócrata y estar en contra del mercado? Si creen estar tan en posesión de la verdad absoluta como para suplantar la voluntad de los consumidores de productos y servicios ... ¿no se sentirán mucho más autorizados, si cabe, a suplantar nuestra voluntad como consumidores de leyes? ¿No les parecerá humillante tener que someterse a nuestro voto, ellos, tan listos?

Es curioso, este tipo de gente suele ser también la que no para de llenarse la boca con la palabra "igualdad", cuando es obvio que ellos no se consideran iguales a todos los que nos dicen que somos "iguales".

No es raro que tales "demócratas" tengan una brutal tendencia a pervertir la democracia, manipular la justicia, hacer demagogia barata, engañar a destajo; en definitiva, a jugar sucio, muy sucio. No es raro, a fin de cuentas, están por encima de nosotros, o eso creen ellos.

La farsa del progresismo

El socialismo, tal como lo plantearon sus primeros teóricos no era más que una etapa de transición en la que desmontar poco a poco las estructuras y métodos burgueses, hasta llegar al "nirvana" del comunismo. Es decir, el socialismo era el medio, y el comunismo era el fin.

Dado que tan dogmático planteamiento no podía ser más disparatado ni más ajeno a la realidad de la naturaleza humana, el comunismo ha resultado ser un fin al que es imposible llegar.

¡Y mira qué cosas! los que se decían socialistas se han quedado perdidos en un camino a ninguna parte, como el capitán Scott en los hielos de la Antartida, y para no morir ideológicamente han tenido que hacer un fin de lo que era un medio. Así, han surgido engendros como aquel eurocomunismo de hace años, la tan traída y llevada socialdemocracia, disparate total ya que el socialismo es intrínsecamente opuesto a la democracia, o eso que ahora llaman "progresismo".

La chapuza no puede ser más evidente.

A Ud. le encanta el mercado ... ¿no lo sabía?

Hoy he visto las declaraciones de un español, alto cargo en la ONU, denostando, por enésima vez, el mercado: http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276292469.html

Este señor, dados los muchos disparates vertidos, propios del típico "progre" de boquilla ... ¿es tonto o se lo hace?

El "mercado" es eso que nos ha traído nuestro opíparo nivel de vida, lleno de confort, comodidades, bienestar y seguridad . Sin el mercado nuestras vidas carecerían de muchas de las cosas que damos por sentadas, y que nuestros abuelos no habrían podido ni soñar a nuestra edad.

¿A quién no le gusta ir al supermercado y encontrar multitud de productos, además con varias marcas y modelos por producto para poder elegir? ¿alguien prefire la escasez, las colas y el racionamiento, como en la centralmente planificada URSS? ¿Alguien prefiere no tener opciones para elegir un producto dado, que sólo haya una marca y encima sea de mala calidad?

El mercado es un sistema retroalimentado de conseguir bienestar para la sociedad, y si como dice este buen señor "ya está bien de mercado", habría que preguntarle ... ¿a cuantas cosas dice Ud. que hemos de renunciar?

A todos nos gusta el mercado. A Ud. también. Sí, no lo dude, a Ud. le encanta el mercado porque le encanta que le ofrezcan multitud de productos y servicios, y además le encanta que los vendedores se peleen por dárselo cada uno más barato y mejor que el otro. ¿O va Ud. a decirme que no?

Gracias al mercado, lo que otrora eran artículos de lujo, ahora están al alcance de prácticamente toda la sociedad, desde las lavadoras hasta los automóviles, pasando por los teléfonos móviles.

¿Cómo dice? ¿Qué el mecado es cruel y explotador? No señor, el mercado no, Ud. en todo caso será cruel y explotador; sí, sí, no ponga esa cara, vamos a ver:

Cuando Ud. va a comprar algo le gusta tener varias opciones para elegir, ¿no?. ¿Las va a comprar todas? Seguro que no, sólo la que más le convenga, muchas veces simplemente la más barata. ¿Y que espera Ud. que le ocurra a todas las empresas que han puesto a su disposición las demás opciones? ¿Y si todo el mundo hiciera lo que Ud. y no le comprase a dichas empresas? ¿Cómo pagarán a sus empleados? ¿No acabarán en la quiebra? A Ud. le gusta que los empresarios se arriesguen a ofrecerle variaciones sobre el mismo producto, incluso a sabiendas de que algunos van a perder, ¿verdad? ¿O prefiere que el producto lo produzca el Estado y sólo el Estado, sin darle a Ud. alternativa alguna?

La "crueldad del mercado" no es otra que la de los consumidores que, logicamente, siempre buscamos obtener el máximo de nuestro dinero, eliminando del juego a quienes no nos lo dan. ¿O está Ud. dispuesto a pagar más dinero por algo peor?

Casi todos los críticos del sistema de mercado no son otra cosa que "niños malcriados" (los ilusos de uno de mis post anteriores) o bien los perfectos sinvergüenzas, porque en cualquier caso, siempre son gentes que disfrutan de una ámplia gama de productos y servicios que les ofrece el mercado. Es probable, eso sí, que el dinero con que los adquieren no provenga de lo que ellos hacen por los demás, sino de lo que nos roban a través de los múltiples mecanismos que para ello les ofrece el Estado. Tal vez por eso menosprecian el mercado, por que ellos para el mismo son sólo parásitos; lo que aportan no está en consonancia con lo que reciben.

sábado, noviembre 11, 2006

Educación: igualdad de oportunidades vs. lo mejor de cada uno.

Aunque estoy dándole muchas vueltas al tema de la educación y en el futuro postearé más cosas, aquí va esta anotación para que no se me pierda.

Actualmente en España sufrimos la educación colectivizada, y digo sufrimos, porque nos afecta a todos: alumnos, padres y resto de ciudadanos, que van a tener unos conciudadanos notablemente desaprovechados desde el punto de vista educacional.

No hay que buscar la igualdad de oportunidades para ciudadanos todos iguales, porque esto último no existe. La educación debe procurar sacar adelante lo mejor de cada persona, que, obviamente, puede ser muy diferente de persona a persona.

No hay que dar a todos las mismas oportunidades, oportunidades que a muchos no servirán para nada, y ahí está la lamentable experiencia educativa de los últimos años en España, sino a cada uno las que mejor puede aprovechar. No hay que exigir a todos igual en todo, unos no llegarán y para otros nos quedaremos cortos.

Es absurdo pretender que los escolares sean "todos iguales", y encima hasta los dieciseis años. Al aplicar a todos el mismo sistema, las diferencias resaltan mucho más, sobre todo en términos de fracaso y frustración de los menos capacitados, los peor adaptados, los que más ayuda necesitan ... tal vez los que más y peor se están desaprovechando.

La igualdad que hay que buscar no es la que pretende el actual sistema, la igualdad que hay que buscar es que a todos se les dé la misma gran oportunidad: la de desarrollar al máximo sus capacidades personales particulares. Y no empeñarnos en que desarrollen capacidades de las que tal vez carezcan.

Derrotar a la izquierda ... ¿?

Los políticos, liberales o de derechas, asi como mucha gente identificada con dicha línea política, considera que con nuestras ideas tenemos que "derrotar" a la derecha, en las urnas, en la sociedad, en la economía, en los foros, etc.

Sin embargo, no puedo por menos que recordar aquello por lo que se rezaba en tiempos de Franco, por la "conversión de Rusia".

Mucha gente que se dice de "izquierdas" tiene, sencillamente, una más que notable falta de información y confusión de ideas (aunque ellos crean que las tienen muy claras), resultado de la excelente labor de propaganda y manipulación de masas progresista.

Pienso (y estoy cada vez más convencido) que la mayor parte de los izquierdistas (y votantes socialistas en particular) pueden dividirse en dos grandes grupos; el de los ilusos (la mayoría, incluyendo a los jóvenes, que cree, inocentemente, en las bondades del marxismo y sus derivados) y el de los sinvergüenzas (que saben que toda la propaganda socialista es un camelo, pero viven opiparamente de ella).

En cuanto al grupo de los sinvergüenzas, ciertamente, sólo cabe derrotarlos ... pero ¿cómo? La derrota, desde mi punto de vista, no puede ser más sencilla y demoledora: convertir a los ilusos al liberalismo. Dos pájaros de un tiro, y viviremos todos mucho mejor.

Como muy bien hizo Microsoft (aunque con menos loables fines), hay que despertar en los ilusos la FUD (Fear, Uncertainty and Doubt), miedo, incertidumbre y duda, que necesariamente se derivan de los planteamientos socialistas. Hacer que piensen, que salgan del "matrix" del pensamiento único socialista.

De cada cual según su capacidad ...

... a cada cual según su necesidad.

La opinión que se pueda tener sobre esta famosa frase (para quién no conozca sus origenes y consecuencias) es un excelente test sobre el conocimiento de la naturaleza humana, que en buena medida es como decir sobre la madurez y experiencia de la vida.